¿Hacia dónde va la transición ecológica en Canarias? Claves y conclusiones del estudio de 2026

  • El 60,9% de la población canaria considera prioritaria la lucha contra el cambio climático, por encima de la media nacional.
  • Dos de cada tres canarios consideran que la transición ecológica contribuirá a crear entornos más limpios y a la mejora de la salud de la población.

El Observatorio de Transición Justa (OTJ) ha presentado en la Cámara de Comercio de Sevilla su quinto informe sobre la percepción social de la transición ecológica en Andalucía. Impulsado por fundación Moeve y Red2Red, el OTJ busca generar conocimiento y promover un diálogo constructivo entre todos los actores involucrados para avanzar hacia una transición ecológica justa en España y en Andalucía.

La sociedad canaria muestra un fuerte compromiso con la transición ecológica, superior al del conjunto de España, y pide un papel activo en su desarrollo. Así lo refleja la edición 2026 del `Informe de la percepción social de la transición ecológica en Canarias´ del Observatorio de Transición Justa, impulsado por fundación Moeve en colaboración con Red2Red, cuyos resultados se han presentado en Santa Cruz de Tenerife en una jornada de análisis y diálogo sobre los retos y oportunidades de la transición ecológica en las islas. 

El estudio pone de manifiesto que la ciudadanía canaria percibe con especial intensidad los efectos del cambio climático, otorga una mayor prioridad a la acción climática y apuesta por participar en las decisiones que marcarán el futuro de la transición ecológica. 

El encuentro reunió a representantes institucionales, empresariales, académicos y de la sociedad civil para reflexionar sobre cómo avanzar hacia una transición ecológica justa y adaptada a la realidad del Archipiélago. La directora de fundación Moeve, Teresa Mañueco, estuvo acompañada por el consejero de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias, Mariano H. Zapata; la consejera de Medio Natural, Sostenibilidad, Seguridad y Emergencias del Cabildo de Tenerife, Blanca Pérez; y el consejero delegado de Sinpromi, Adal García. 

Tras una exposición pormenorizada sobre el informe, realizada por Anabel Suso, de Red2Red, coordinadora del Observatorio de Transición Justa, se celebró una mesa de debate de la que formaron parte la vicerrectora de Sostenibilidad e Infraestructuras de la Universidad de La Laguna, Marta Domínguez, el director insular de Residuos del Cabildo de Tenerife, Alejandro Molowny, y el presidente de la Asociación Canaria de Energías Renovables, Jesús Matilla. 

Canarias, una sociedad especialmente comprometida con la transición ecológica

Los resultados del Observatorio muestran que la ciudadanía canaria destaca por un elevado nivel de concienciación y compromiso ambiental. El 60,9% de la población considera que la lucha contra el cambio climático debe ser una prioridad de actuación, por encima de la media estatal. Asimismo, el 61% considera que la ciudadanía debe estar implicada en la toma de decisiones junto con las administraciones competentes, ocho puntos más que el conjunto de España. 

La población canaria también percibe con mayor cercanía los efectos del cambio climático. La mitad de los encuestados considera que los fenómenos climáticos extremos afectan o pueden afectar a su salud, mientras que una amplia mayoría identifica impactos potenciales sobre la movilidad, los recursos naturales y la actividad económica del territorio. 

Junto a esta preocupación, la sociedad canaria mantiene una visión optimista sobre las oportunidades asociadas a la transición ecológica. Una mayoría considera que puede contribuir a generar empleo, impulsar la innovación, mejorar la calidad de vida y fortalecer la cohesión social, situándose en varios indicadores por encima de la media nacional.

Por su parte, Blanca Pérez, consejera de Medio Natural, Sostenibilidad, Seguridad y Emergencias del Cabildo de Tenerife, subrayó la relevancia de conocer la percepción social de este proceso: «Los resultados muestran que la sociedad canaria es consciente de los efectos del cambio climático y quiere participar activamente en la transición ecológica. Estudios como el que hoy se presenta son fundamentales porque ayudan a instituciones y empresas a comprender mejor las necesidades y expectativas de la ciudadanía, orientando la toma de decisiones y contribuyendo a avanzar hacia una transición alineada con la realidad de las personas». 

Acercar la transición ecológica a la ciudadanía 

Durante su intervención, el consejero de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias, Mariano H. Zapata, destacó que “el proceso de transición energética en Canarias requiere de herramientas que faciliten la adopción de nuevas soluciones en los hogares. En este sentido, la implantación del autoconsumo y la puesta en marcha de medidas como el Plan Renove de Electrodomésticos buscan facilitar la participación directa de la ciudadanía en la eficiencia energética”. 

Asimismo, destacó que “el éxito de esta transformación depende de la capacidad para conseguir que la ciudadanía la entienda, participe y la haga suya. La transición ecológica no consiste únicamente en cambiar cómo producimos energía. Consiste en avanzar hacia un modelo más limpio, y que forme parte de nuestras decisiones y de nuestros hábitos cotidianos”. 

Un diálogo sobre los desafíos de la transición ecológica en Canarias 

Durante la mesa de debate, los participantes analizaron algunos de los principales desafíos de la transición ecológica en Canarias, desde el desarrollo de las energías renovables, todavía alejado de los objetivos del PNIEC y condicionado en parte por la percepción social de determinados proyectos, hasta el papel de las universidades en la generación de conocimiento e investigación para superar las barreras existentes. El debate también abordó la gestión de residuos como un reto estratégico para las islas y puso de relieve el potencial de la industria del reciclaje y de la economía circular para generar actividad económica, optimizar el aprovechamiento de los recursos y reforzar la autonomía energética del archipiélago, contribuyendo al mismo tiempo a la lucha contra el cambio climático. 

Novedades en la metodología

El Observatorio de Transición Justa (OTJ) es una iniciativa impulsada por Fundación Moeve y Red2Red para analizar la percepción social de la transición ecológica en España. En esta edición del estudio del OTJ, entre enero y febrero de 2026 se realizó una encuesta telefónica y online a 3284 personas en el conjunto del país, con una muestra representativa específica de 401 encuestas en Canarias.  Además de analizar las tendencias respecto a 2025, el informe de este año incorpora un nuevo bloque centrado en la percepción de los riesgos climáticos, la vulnerabilidad en la vida cotidiana y las medidas preventivas de adaptación adoptadas en los hogares.

Fotos del evento

Síntesis del estudio La percepción social sobre la transición ecológica en Canarias en 2026

Esta segunda edición del estudio regional del Observatorio de Transición Justa en Canarias examina cómo percibe la población del archipiélago el cambio climático y el proceso de transición ecológica. Los resultados proceden de la encuesta de 2026, aplicada a 3.284 personas en el conjunto del país, de las cuales 401 residen en Canarias, y permiten contrastar la situación actual con la registrada en 2025 y con la media estatal. La edición de 2026 incorpora un bloque nuevo sobre exposición y vulnerabilidad ante los fenómenos climáticos extremos y sobre las medidas preventivas adoptadas en los hogares, amplía el análisis de la gobernanza del proceso y da continuidad a la batería de preguntas sobre movilidad sostenible introducida en la edición anterior. Las comparaciones temporales se limitan a aquellas preguntas cuya formulación se mantiene equivalente entre ambas ediciones.

Los resultados permiten identificar tres grandes tendencias. La primera es la convergencia con el conjunto de España. El archipiélago, que en 2025 se situaba por encima de la media estatal en un conjunto amplio de indicadores de apoyo y disposición, y por debajo en algunos otros, se alinea en 2026 con ella en la mayoría y conserva un perfil propio en un número más reducido de ámbitos. La segunda es la distancia entre el respaldo general al proceso y su concreción, ya que los retrocesos relevantes se concentran en la aceptación de instalaciones próximas, la disposición a asumir cambios personales y el apoyo a las políticas. La tercera es el peso creciente del coste como límite de la implicación individual, único freno en el que Canarias supera actualmente la media estatal.

En cuanto al consenso sobre la existencia del cambio climático, este se mantiene firme en Canarias. El 77,3% de la población declara total seguridad de que está ocurriendo, a un nivel similar que el del conjunto de España (77,9%) y sin una variación relevante respecto a 2025. Mientras, en el ámbito estatal, donde la muestra es de mayor tamaño, sí se evidencia un descenso. En el archipiélago, el sexo ya no diferencia esta certeza ya que la brecha de cerca de diez puntos que en 2025 separaba a mujeres y hombres se reduce a tres (78,8% y 75,8%) y deja de ser significativa, mientras que en el conjunto de España persiste (82% frente a 74%). Las distancias se concentran ahora en los perfiles, desde el 90,9% de las personas comprometidas hasta el 51,8% de las inmovilistas.

En el entorno cercano de las personas encuestadas, las temperaturas extremas encabezan los efectos reconocidos del cambio climático (53,3%), por delante de los fenómenos meteorológicos extremos (39,9%). Respecto a 2025 se produce una reordenación marcada en tanto los fenómenos meteorológicos extremos ganan 13,7 puntos en el entorno próximo, mientras que la sequía retrocede 13,5 puntos, después de haber sido el segundo efecto más citado un año antes. Esta reordenación no es exclusiva de Canarias, sino que también se registra en el conjunto de España. El aumento del nivel del mar y de su temperatura, señalado por el 17,3%, es el único efecto que el archipiélago sitúa en su entorno por encima de la media estatal (11,5%). 3Las noticias en televisión (54,9%) e internet (40,6%) son las principales vías de información sobre estas cuestiones, con una pauta equivalente a la estatal y una marcada segmentación generacional.

El nuevo bloque sobre exposición muestra una afectación declarada amplia y superior a la media estatal en tres ámbitos que son la salud (50,1%, frente al 44,1%), la movilidad (44,3% frente al 38,2%) y el trabajo (29,3% frente al 21,3%). Las mujeres se perciben más expuestas en la salud, la movilidad y la vivienda. Por edad, la percepción de afectación disminuye de forma notable entre las personas de 65 o más años, especialmente en la movilidad, los hábitos de ocio y el trabajo. Al proceder de un bloque nuevo, estos resultados no tienen referencia en 2025, pero sitúan la exposición percibida entre los rasgos que distinguen al archipiélago del conjunto de España.

Sin embargo, la elevada exposición percibida no se acompaña de una respuesta preventiva proporcional. El 59,8% de quienes se sienten afectados no ha adoptado ninguna medida, una proporción prácticamente equivalente a la del conjunto de España (58,8%). Entre quienes sí han actuado, las intervenciones se concentran en la vivienda, principalmente mediante sistemas de climatización (46,0%) y mejoras del aislamiento (38,2%).

La lucha contra el cambio climático continúa siendo prioritaria para el 60,9% de la población canaria, en línea con el conjunto de España (56,1%) y sin variación relevante respecto a 2025, mientras que en el ámbito estatal retrocede desde el 62,7%. Aquí, como en otros ámbitos, se diluye la brecha de género que existía en 2025 en tanto las mujeres priorizaban esta lucha doce puntos más que los hombres (71% frente al 59%). En 2026 la distancia se reduce a siete puntos (64,5% frente al 57,5%) y deja de ser significativa . Por otro lado, un 31,8% de las personas en Canarias la considera esta lucha importante, pero antepone otras urgencias. Y es que estos resultados se producen en un contexto de preocupaciones materiales dominantes. En el Barómetro del CIS de septiembre de 2026, aunque el 80,8% de la población afirma que el cambio climático le preocupa mucho o bastante y un 79% cree que es necesario un gran pacto de Estado, entre todas las fuerzas políticas, para hacer frente a las emergencias del cambio climático en este momento; solo el 5,5% lo menciona entre los principales problemas que existen actualmente en España. En cambio, según el mismo instrumento, la vivienda (37,5%) o la crisis económica y los problemas de índole económica (21,6%) ocupan una posición mucho más destacada entre las preocupaciones ciudadanas.

La familiaridad con el concepto de transición energética y ecológica tampoco avanza . El 44,9% de la población canaria declara haber oído hablar de él y saber lo que significa, una proporción similar a la estatal y sin cambios relevantes respecto a 2025. Persiste la brecha por sexo (52,3% de los hombres frente al 37,9% de las mujeres), aunque se reduce de 22 a 14,4 puntos respecto a 2025, cuando era del 60% frente al 38%; el nivel de las mujeres se mantiene.

La transición ecológica sigue percibiéndose en Canarias de forma más positiva que en el conjunto de España, especialmente por su potencial para generar empleo y reforzar la cohesión social. Así, el 62,4% cree que la transición puede crear empleo en su entorno y el 57,2% que puede unir a la sociedad ante un propósito común, 6,3 y 6,5 puntos por encima de la media estatal. La contención del coste de la vida es el efecto que menos convencimiento genera (43,0%).

La amenaza percibida sobre el puesto de trabajo propio permanece en niveles bajos. El 19,9% de la población ocupada cree que la transición lo afectará, una proporción equivalente a la estatal y estable respecto a 2025. Los beneficios ambientales y de salud continúan recibiendo un respaldo mayoritario, con la limpieza de los entornos urbanos (66,5%), la salud (65,0%) y la calidad del aire (63,0%) a la cabeza. Sin embargo, la expectativa de mejora de la calidad del aire retrocede alrededor de diez puntos respecto a 2025 y deja de superar la media estatal, situada en el 65,7%. La confianza es menor cuando se pregunta por la capacidad de la transición para frenar fenómenos ya en marcha, como las temperaturas extremas (47,0%). En conjunto, Canarias conserva una percepción favorable de estos beneficios, pero pierde parte del diferencial positivo que presentaba en 2025.

El respaldo a las energías renovables se mantiene alto en tanto que la energía solar concentra el 86,6% de acuerdo y la eólica el 84,8%, esta última alrededor de siete puntos por encima de la media estatal, como ya ocurría en 2025. La disposición a convivir con instalaciones próximas, en cambio, desciende 6,4 puntos en el caso del parque solar, hasta el 77,2%, y 8,9 puntos en el eólico, hasta el 68,4%. Como consecuencia, Canarias, que en 2025 superaba la media estatal en la aceptación de ambas instalaciones, se sitúa ahora en línea con ella. La distancia entre apoyar una fuente y aceptar una instalación cercana se amplía de 5,2 a 9,4 puntos en la solar y de 8,4 a 16,4 puntos en la eólica, y persiste incluso entre las personas comprometidas.

Las actuaciones cotidianas declaradas continúan concentradas en prácticas de bajo coste, especialmente el reciclaje (67,0%), a gran distancia del control del consumo de energía y agua (30,0%) y del uso del transporte público, la bicicleta o la marcha a pie (27,3%). La disposición a adoptar nuevas actuaciones retrocede respecto a 2025 en cinco de las nueve consultadas, con los mayores descensos en aquellas que implican un gasto económico. Como consecuencia, el archipiélago deja de superar a la media estatal en las actuaciones en las que sí lo hacía en 2025. Paralelamente, la imposibilidad económica se consolida como el principal freno a una mayor implicación: alcanza el 33,1%, gana 7,9 puntos en un año y supera la media estatal del 27,3%, con la que Canarias coincidía en 2025. Este freno, además, se distribuye de forma similar entre los tres perfiles actitudinales.

En cuanto a los vehículos, el 88,3% de las personas encuestadas dispone de uno motorizado en su hogar. El parque móvil se apoya en la gasolina en una medida muy superior a la estatal (64,2% frente al 40,7%) y recurre mucho menos al diésel (23,8% frente al 40,6%). Los vehículos híbridos representan el 8,9% y los totalmente eléctricos el 3,0%, sin cambios apreciables respecto a 2025. La autonomía preocupa mucho menos que en el conjunto de España (24,7% frente al 44,1%), una diferencia que ya se observaba en 2025. El precio, en cambio, pasa a encabezar los inconvenientes atribuidos al coche eléctrico, con un 43,3% y un aumento de 9,4 puntos respecto al año anterior, seguido de la insuficiencia de la red de recarga (37,6%). Esta evolución confirma que el coste gana centralidad como límite de la implicación individual.

La responsabilidad de impulsar la transición se atribuye de forma clara al gobierno central y autonómico (83,1%), a casi cuarenta puntos del siguiente agente. Junto a ese liderazgo público, la población canaria reclama intervenir en las decisiones con más intensidad que el conjunto del país, con un el 60,9% que considera que la ciudadanía debe participar activamente y compartir la decisión, frente al 53% estatal.

El apoyo a las políticas mantiene una jerarquía nítida, con las medidas habilitadoras por delante de las restrictivas o con coste, y retrocede de forma generalizada respecto a 2025 sin que el archipiélago se distinga de la media estatal. Este resultado marca una diferencia respecto al año anterior, cuando el respaldo a las políticas de transición era sistemáticamente superior al estatal.

El clima emocional que suscita la transición es ambivalente y equivalente al estatal: el interés (29,1%), la responsabilidad (25,8%) y la esperanza (25,5%) conviven con la desconfianza (26,8%), la incertidumbre (23,5%) y la impotencia (23,4%). Cabe destacar, de todos modos, que la leve prevalencia de emociones negativas sobre las positivas (44,9% y 41,1%, respectivamente) es una novedad respecto a 2025, cuando la relación era inversa. Pese a ello, la valoración global del proceso sigue siendo favorable en tanto el 51,1% lo considera sobre todo una oportunidad a corto plazo y el 64,9% en un horizonte de largo plazo, en ambos casos en línea con la media estatal y sin variación relevante respecto a 2025.

La distribución de perfiles mantiene a las personas comprometidas como grupo mayoritario (50,0%), seguidas de las escépticas (35,1%) y de las inmovilistas (14,9%). La única diferencia estadísticamente significativa con el conjunto de España corresponde a este último perfil, cuya presencia en Canarias es 4,2 puntos menor. Se mantiene así una de las singularidades más persistentes del archipiélago, aunque la evolución desde 2025, con menos personas escépticas y más inmovilistas, sigue la misma dirección que la estatal. El perfil escéptico es, además, el que más endurece su posición ante los costes: su disposición a pagar más por una energía menos contaminante cae del 33,5% al 19,9%, y su apoyo a los impuestos ambientales, del 15% al 5,1%.

Los perfiles constituyen el principal eje de diferenciación interna del informe en tanto que el perfil escéptico acepta mayoritariamente el diagnóstico climático y respalda las renovables, pero muestra mayores resistencias ante los instrumentos que comportan costes; el inmovilista concentra la desconexión, ya que alrededor de una de cada cinco personas de este perfil no se informa sobre estas cuestiones y una proporción similar no realiza ninguna actuación.

En conjunto, el estudio dibuja una población canaria que mantiene el diagnóstico climático en niveles similares a los del conjunto del país, se siente más expuesta en su salud y en su vida cotidiana y espera de la transición más empleo y más cohesión social. En 2026, sin embargo, Canarias pierde buena parte del diferencial favorable que 6mostraba en 2025 ya que deja de situarse por encima de la media estatal en la aceptación de instalaciones próximas, en las actuaciones individuales en las que antes destacaba y en el apoyo a las políticas de transición. Al mismo tiempo, el coste económico gana peso como principal límite de la implicación individual y pasa a ser el único freno en el que el archipiélago supera la media estatal. El principal reto se desplaza, por tanto, desde la finalidad de la transición, que continúa contando con un respaldo mayoritario, hacia las condiciones en las que se concreta, es decir, los costes que supone para los hogares, su despliegue territorial, la prevención frente a los fenómenos extremos y la participación efectiva de la ciudadanía en la toma de decisiones.

Difusión en medios de comunicación de la transición ecológica en Canarias en 2026

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